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Podemos ser Héroes: “Para Terminar”de Fricción en #DiscosFundamentales

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Rápido flashback hacia la Argentina de 1987: zona sur del Gran Buenos Aires, barrios comprendidos entre Banfield, Lomas, Temperley, Adrogué. Jóvenes melómanos que acudíamos a reductos tales como Central Park, el Country de Banfield, Le Paradis, La Fábrica, Paris, Apple, Scrum, La Biblioteca, Acid House, el Correo. En estos lugares se escuchaba fuerte lo nuevo de The Cure (en Julio de ese año habíamos quedado extasiados viéndolos en Ferro en su mítica primera visita), U2, The Smiths, Echo and The Bunnymen, INXS, Siouxsie and The Banshees, Talk Talk, The Cult, Depeche Mode, Simple Minds, Madness, New Order.
El under local era excitante y prolífico. Por ahí pululaban Copiloto Pilato (con un joven Adrian Cayetano Paoletti), los primeros Los Brujos y Juana La Loca, Los Corrosivos, THC, los punks Puñalada Correntina y varios más.
En cuanto al rock argentino consagrado, además de Charly García y Luis Alberto Spinetta solistas, giraban en vivo Soda Stereo, Sumo, Los Violadores, Los Abuelos de la Nada, Virus, Riff, un joven Fito Páez, Patricio Rey. Y en ese contexto de primavera alfonsinista, levantamientos carapintadas, calles picantes y un hedonismo cultural exacerbado, los que nos considerábamos de paladar negro escuchábamos Fricción.

Tras un LP debut sorprendente, “Consumación o Consumo”, de 1986, alabado con fervor por prensa especializada y público, dos años después su líder Richard Coleman se recibió de gran escapista matando de un golpe a su elogiado monstruo sonoro con un discazo oscuro y urgente, dando inicio a la leyenda de maldito rocker vernáculo que todavía hoy lo persigue como una mancha venenosa. El abrasivo “Para Terminar” (“Interdisc”, 1988, producido por Gustavo Cerati) era su segundo trabajo y también una despedida, que tenía por detrás a un songwriter en llamas recitando letras confesionales y nada complacientes en donde muchos solíamos vernos reflejados, y una banda ajustadísima en la que el bajo omnipresente, un saxo indomable y el entrecruzamiento de guitarras filosas hacían del disco todo, una resultante demoledora.
Luego de ese fulminante canto de cisne de Fricción como grupo, Coleman armó Los 7 Delfines junto con Gamexane de Todos Tus Muertos y editó seis LPs en estudio, actuó con Soda Stéreo en conciertos masivos porteños (1997 y 2007), colaboró con Gustavo en algunos de sus lapsos en solitario. Y la historia misma de su carrera siguió su curso llegando hasta nuestros días, en donde se lo encuentra consolidado en su faceta solista, respetado como artista y valorado como un veterano de guerra.
Treinta y un años después de la aparición de este trueno retorcido, en Ultrabrit rescatamos Para Terminar como un Disco Fundamental, en un podcast de treinta minutos dedicado a uno de los mejores trabajos del rock argentino y símbolo instantáneo de una década de culto.
Escuchá acá el podcast de #DiscosFundamentales dedicado a Para Terminar de Fricción.

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