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#DiscosFundamentales: Morrissey con YOU ARE THE QUARRY

Golpeando las puertas del mainstream.

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Los fans de The Smiths de la vieja guardia, los que andamos pisando las cinco décadas y escuchábamos a la banda en tiempo real allá por la segunda mitad de los ochentas, luego del forzado por las circunstancias debut de “Morrissey Viva Hate” -una exquisita y sorprendente ópera prima- vimos como en la década siguiente nuestro retorcido antihéroe se debatía entre algunos trabajos irregulares y otros muy contundentes, escándalos mediáticos de grueso calibre (el festival Madstock en Finsbury Park acompañando a Madness, el juicio por regalías a cargo de Mike Joyce), hasta llegar a un largo exilio californiano, acompañado por siete años de silencio discográfico.
El lapso posterior a “Maladjusted” (1997) fue extenso y misterioso, interrumpido por una inesperada gira por Latinoamérica en el 2000 que lo depositó, para nuestra locura y por primera vez en Argentina, en el estadio Luna Park un 30 de Marzo. En ese hiato de siete años, en el que Moz no tuvo un sello discográfico que quisiese editarlo y del cual sólo salía a tocar de manera selectiva con su grupo, algo tiene que haber ocurrido en su mente de nihilista contradictorio, de outsider resentido, de eterno relegado por la humanidad.

En 2004 y para nuestra absoluta perplejidad, la de sus fans más acérrimos, ya acostumbrados a adorar a un artista que se autoboicoteaba con orgullo, no daba entrevistas por su odio a la prensa, detestaba los videoclips, no le gustaba mucho salir de gira o suspendía a sus anchas, el hombre sin nombre anunciaba su vuelta al ruedo con nuevo LP y un operativo de marketing propio del nuevo milenio. Reportajes sonrientes, apariciones televisivas fulgurantes, gira por USA y resto del mundo, y un regreso triunfal a Manchester tras 12 años sin pisar su propio barrio, para un concierto multitudinario justo el día de su cumpleaños número 45. Todo lucía tan febril como irreal, parecía planificado por una mente calculadora y brillante.
¿Qué fue lo que ocurrió para que todo este milagro impensado tomase forma? Casi simple y elemental: su nuevo sello discográfico, Sanctuary Records, inteligentemente no sólo le puso el dinero arriba de la mesa para editarlo, sino que decidió masajear su enorme ego y le planteó una nueva estrategia de posicionamiento como artista. Morrissey debía ocupar un espacio de elegido, de crooner moderno que vuelve renovado y con otro sonido, y con claras intenciones de que las nuevas generaciones también sepan de su leyenda. Y todo eso, sazonado con un jugoso puñado de grandes canciones.
Hubo también una decisión muy importante que fue mérito del propio Moz: este disco de regreso debía sonar distinto a todo lo hecho anteriormente, y ese sello de distinción se lo dio la elección de Jerry Finn como productor (Rancid, Green Day, Blink 182, Offspring, Bad Religion), quien hizo de “You Are The Quarry” una muestra de modernidad sorprendente. El LP suena todavía hoy contemporáneo y poderoso, con su voz pristina bien al frente, las guitarras solventes de sus dos songwriters (el correcto Boz Boorer y un descollante Alain Whyte), bases preseteadas con buen gusto, arreglos sutiles, algunos otros chiches de cosa nueva. La jugada de Finn como productor fue uno de los grandes logros del regreso del mancuniano a las bateas, algo que repitió unos años después, también con éxito, en “Years Of Refusal” (2009).
Todo lo que vino después es historia más o menos conocida. El disco fue un éxito en ventas (puesto #2 en el UK chart) y tuvo muy buenas críticas por parte de la prensa. Morrissey se presentó en televisión a tocarlo en vivo en muchas oportunidades (imperdibles las de Jimmy Kimmel, que terminaron siendo parte del DVD de la edición especial), su concierto en el legendario Earls Court de Londres fue disco oficial al año siguiente, su show de regreso a Manchester se transformó en “Who Put The M in Manchester?”, su enorme DVD testimonial. Además, el LP tuvo una edición extra De Luxe sin desperdicios (vaya paradoja con una nueva gran contradicción, para quien lea la vieja letra de “Paint a Vulgar Picture”), fue headliner en Glastonbury de ese año y en casi todos los festivales de Europa, su gira latinoamericana lo depositó como máxima estrella en la primera edición del Personal Fest argentino, el 5 de noviembre de 2004.

El discazo “You Are The Quarry” transformó a “Irish Blood”, “English Heart”, “The First Of The Gang To Die”, “Let Me Kiss You”, “I Have Forgiven Jesus”, y “I Like You” en himnos totales, canciones que siempre estarán entre las elegidas por sus fans como de las mejores de su carrera solista. Desde lo lírico, Moz atiende sin turno a todos y todas: a USA y su avidez por tierras y recursos, a los políticos británicos y la Realeza (por supuesto), a la iglesia católica y sus manipulaciones de mentes, a las discográficas y la prensa escrita (no podía fallar), a Dios y María Santísima. Como un adelantado en la materia, insta a las mujeres a dejar de ser esclavas de sus hombres y liberarse del patriarcado, se flagela con ironía y se autovenera, homenajea a su barrio preferido de Londres con una hermosa viñeta urbana. Un trabajo apuntado a penetrar en el mainstream pero desde el camino más empinado, desde la polémica y la incomodidad, como no podía ser de otro modo viniendo de un artista tan complejo y difícil de llevar.
Esto ocurrió de forma inesperada en Mayo de 2004, planificado puntillosamente por artista y sello, para sorpresa y beneplácito de los amantes de la música. “You Are The Quarry”, con su arte de tapa amenazante y su título autorreferencialmente mordaz, transformó a Moz en una figura mundial que siempre es noticia, le sumó millones de nuevos fans en todos los rincones del planeta. Pero antes de este Disco Fundamental, nosotros, sus extremos seguidores de la vieja época, la teníamos bastante compleja y parafraseando el título del LP, éramos una presa fácil. Ya no parecía ser necesario explicar porqué escuchabas a Morrissey. Este fue el camino de la resurrección definitiva de un artista tan obstinado como irrepetible.

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