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Fuerza Natural Tour: vuelve la misma sensación

Se estrenó en cines el primer concierto de la última gira de Gustavo Cerati.

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El 19 de noviembre de 2009, Gustavo Cerati iniciaba lo que sería su última gira con un show multitudinario en la ciudad mexicana de Monterrey.  Respetando la idea de viaje plasmada en Fuerza natural, trabajo presentado en el tour, anticipó que el concierto tendría dos partes. En la primera, tras anunciar “para los que no lo conocen, bueno, es una forma”, tocaría el flamante disco completo. Pero había otra invitación encubierta en una de las líneas de la canción que lleva el nombre del LP y que dio comienzo al recital. Al entonar “viajo sin moverme de aquí”, parecería como si no le hablara al público que esa noche concurrió al Estadio de Béisbol, sino al que diez años después colmaría más de 400 salas de cine en ciudades de Latinoamérica, España y Estados Unidos y que ya había hecho carne los trece temas de su quinto álbum de estudio. Si bien el material estará disponible en plataformas digitales y también saldría a la venta al día siguiente en formatos de CD y DVD, ver nuevamente a Cerati en una suerte de “cara a cara” resultaba demasiado atractivo.

Con un impecable traje negro inspirado en Jimi Hendrix, el músico se sacó el antifaz que traía puesto cuando apareció en escena y que formó parte del look del arte de tapa del disco, para pasar del folk a las guitarras distorsionadas de Magia. El estallido del auditorio vino de la mano de Déjà vu, primer corte de difusión ya instalado masivamente desde hacía unos meses. Con su lírica, Gustavo nos hace volver a pensar en la relación de ida y vuelta que existe entre ese noviembre lejano y el actual. Pero el punto de inflexión se da cuando pronuncia “ecos de antes rebotando en la quietud”, ya que los espectadores de las salas cinematográficas están lejos de permanecer inmóviles. Aplausos, exclamaciones y letras coreadas inundan el espacio y hacen que se reviva lo ya vivido con la potencia de 2009 intacta.

El esperado despliegue de la guitarra eléctrica fue in crescendo: hizo un recorrido por Desastre, Rapto”y Dominó para descollar en He visto a Lucy. La contracara fueron los momentos acústicos, en los cuales con Tracción a sangre, Amor sin rodeos y Cactus, el artista explotó la belleza de su voz. No faltaron la maravillosa Sal ni una encantadora versión de Convoy -a dúo con Anita Álvarez de Toledo– en la que Gustavo sorprendió tocando la armónica.
La segunda parte del concierto empezó con una sentida interpretación de Zona de promesas. Soda Stereo dijo “presente” en el momento más íntimo de la velada. Vestido totalmente de blanco, con las luces del escenario bajas y acompañado sólo por su guitarra, Gustavo se mostró compenetrado y conmovido a la vez. Con el segundo estribillo, la banda- también de blanco- se sumó a la escena. Inmediatamente,  llegaría el turno de hacer vibrar a la muchedumbre con una seguidilla de éxitos. Las reversiones con toques techno de Pulsar, intro rockera de Paseo inmoral y riff de Rebel rebel incluido en La excepción, subieron la adrenalina de los mexicanos y el movimiento corporal desde las butacas del cine.
La euforia colectiva se sintió -de uno y otro lado de la pantalla- al escucharse el piano introductorio de Crimen.  Otros de los clásicos más recientes de la carrera solista de Cerati no tardaron en sonar: Adiós, Lago en el cielo y la infaltable Puente. El tema elegido para dar cierre al recital fue Numeral, track oculto de Fuerza natural. “Me di cuenta con el tiempo que sólo sé contar hasta trece, tal vez los mayas tenían razón”relata Gustavo ante un público que no imaginaba las coincidencias que tendrían la numerología de esta cultura y los hechos que se desencadenarían poco tiempo después, cuando el show decimotercero de la gira se convirtiera en el último. Hoy, luego de diez años, ya es una historia conocida.

La sensación que se vivió cuando el espectáculo terminó de proyectarse trasladó a la platea inmediatamente al comienzo de la película, en el que se escucha la voz de Gustavo afirmando “Fuerza natural fue un disco impulsado por el deseo”. No caben dudas de que ese también fue el motor que encendió la ilusión de los miles de admiradores que buscaron reencontrarse con su ídolo, tras una década desde su última presentación, para celebrarlo y ser ellos quienes ahora le digan “gracias por venir.”