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Dua Lipa y The Weeknd encuentran nuevos horizontes

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Dua Lipa – Future Nostalgia

El crítico musical Simon Reynolds desarrolló el concepto de Retromanía en su libro del año 2010. Allí cuestionó lo novedoso, o no, de los grupos musicales del siglo XXI. Cuánto hay de original, cuánto hay de influencia por parte de artistas del pasado, por qué como consumidores nos volvimos adictos a lo retro.
El último LP de Dua Lipa quiere jugar indirectamente con eso. La elección del título, audaz y ambicioso, propone no sólo despegarse a sí misma de la época de New Rules (2017) sino allanar el camino para un nuevo sonido.
El arranque es prometedor. Future Nostalgia coquetea con el primer Daft Punk y con la más incisiva Lady Gaga. Lipa la anunció como una oda a aquellas mujeres alfa que la inspiraron para ser quien es. Un auténtico banger.
La misma suerte corre el disco, constante en su afán energético y up-tempo. Otros de los momentos más interesantes son Physical, conocido por haber sido el segundo single del álbum y por la referencia al clásico de Olivia Newton-John (1981); Levitating Break My Heart. Estas últimas dos, aunque bien distintas una de otra, por acción u omisión abordan el dance crying. Dua Lipa se refirió a Levitating como el lugar donde “exploró hacer canciones felices sin caer en el dance crying”.

Por el contrario, Break My Heart (sample de INXS incluído) es donde Lipa anticipó en una entrevista: “acá es donde vuelve lo de dance crying”. Hasta la categorizó como el ejemplo perfecto para una canción de ese estilo.
El track no deja de ser una reflexión sobre la romántica vulnerabilidad de envolverse en una relación amorosa.
Hablando de reflexión, la canción que cierra el disco, Boys Will Be Boysvuelve sobre la cuestión de género y cómo se perpetra el status-quo de las desigualdades. El intento de abordar la cuestión fue más arriesgado que la ejecución en sí. Lipa parece haber agotado los recursos a esta altura del disco: un redoblante corta la vibra pop de un ya de por sí apagado estribillo. Sin embargo se valora la intención.

The Weeknd – After Hours

Otro que parece haberse juntado con la gente correcta es Abel Tesfaye, mejor conocido como The Weeknd. Para embarcarse en el mundo del synthpop experimental recurrió a Daniel Lopatin, nombre propio del proyecto Oneohtrix Point Never y guía turístico del canadiense durante After Hours, su cuarto álbum.
After Hours es el lanzamiento comercial (mixtapes aparte) más arriesgado de The Weeknd. Si bien todos sus discos tuvieron puntos interesantes, en mayor o menor medida, la búsqueda esta vez va por un lado futurista, en contraposición al sonido ochentoso de sus predecesores.
Alone Again, primer track, es una canción que sirve como catalizador de lo que vendrá en el resto del disco. Los primeros acordes tienen la huella dactilar de Illangelo, responsable de la solidez de la canción.
Scared to Live es una balada sincera, menos audaz pero más cercana al sonido radial que mejor le sienta al canadiense. Elton John, acreditado en la canción por el coro “I hope you know that, I hope you know that” (ver Your Song, 1970), dio el visto bueno y lo celebró.
After Hours tiene un quiebre en la novena canción, Blinding Lights. A partir de allí, la proposición de The Weeknd parece ser otra: una más pop, menos nocturna y lejos de drogas y autoflagelación. Es la zona de confort de Abel y la que mejor sabe hacer. Allí donde buscaba nuevos horizontes a comienzo del disco, en esta parte cambia la fórmula. Max Martin, histórico productor sueco, corre por un rato a Illangelo y a Lopatin para dar lugar a teclados energéticos.
After Hours es la búsqueda de nuevos resultados, aunque no necesariamente The Weeknd los encuentre durante los 55 minutos de duración de After Hours. Los picos de calidad se dan siempre que el canadiense repite fórmulas pasadas.