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Lecturas Obligadas

Especial: Nick Cave y señora

Cave no solo tiene una vida musical más que rica sino una personal que traduce su forma de ser.

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El domingo pasado me contaba Mariana Enriquez que Nick Cave dejó a PJ Harvey por Susie Bick. Para una como nos, fans a ultranza, dark as hell, esto nos remonta a dignos momentos brontëanos de confusión. No son tiempos éste de nacimiento de estrellas de rock, ya los entes culturales identitarios tomaron otra forma, ¿evolucionaron?, se adaptaron. Pero las generaciones que sí lo vivimos entendemos a Nick Cave como eso mismo: un referente, contracultural si se quiere, del rock más renegrido.
Con su nueva visita al país -ya lo había hecho en el 96 cuando tocó en el Estadio de Ferro en el marco del Festival Alternativo, además de un Ópera y un Dr Jeckyll-, las expectativas son enormes. El 10 de octubre lo veremos junto a sus Bad Seeds en el Malvinas aunque prendemos velas para que lo pasen a otro espacio…

Como sea, Cave no solo tiene una vida musical más que rica sino una personal que traduce su personalidad. Nicholas Edward Cave nació hace años en Australia hijo de un profesor de Historia y una bibliotecaria. En 1973 conoce a Mick Harvey y ya se había formado una dupla sin igual que se continuará por años. Forman The Boys Next Door, combo proto punk hiper expresionista que ya había dejado en claro que lo suyo era la poesía oscura y el erotismo intrínseco en cada canción, en cada movimiento. Luego vendrá The Birthday Party, esa locura hermosa que supo vomitar violencia y amor por igual. Llegando a su madurez musical se despacha con The Bad Seeds, la banda que lo acompaña hasta estos días. Tras dos separaciones de relaciones importantes, edita And the ass saw the angel (1989), una narrativa gótica, una novela retorcida donde los abusos familiares están a la orden del día y la cacofonía del nombre del protagonista -Euchrid Eucrow- nos remite a su martirio.

Luego vendrá una temporada de su vida en Brasil donde seguirá grabando discos y hasta tendrá un hijo, Luke, con su pareja brasileña, además de otro, Jethro, de su compañera australiana. Vuelto a Inglaterra hará sin respiro dos de sus mejores obras: Murder Ballads y The Boatman’s call y tendrá dos de sus relaciones más sonadas: Kylie Minogue y PJ Harvey. L’enfant terrible no descansa y sigue desparramando sensualidad, violencia y tristeza en sus conciertos, en esas canciones tan suyas y en cada línea escrita. Llega un momento donde necesita rehabilitarse de tanto alcohol y drogas -la heroína que nunca es tal-.y se alejará un momento de la vida artística. Y encontrará el amor. Quien fuera la modelo de la tapa del Phantasmagoria de The Damned (también ilustra desnuda en Push the Sky Away de su marido), la bella Susie Bick se convertirá en Susie Cave, la esposa del vampiro. The Vampire’s Wife, tal la marca de sus diseños de ropa, han hecho de Susie Cave una de las diseñadoras de ropa más destacadas del momento. La estética vuelta amor, dos ángeles caídos. Pero la desgracia no les sería ajena: uno de sus mellizos, Arthur, cayó de un acantilado en Brighton tras la ingesta de un ácido a la edad de quince años. El hombre que había buceado en océanos negros de miedos, tragedias, violencia y desazón se enfrentaba a todo eso pero alejado de la poesía. Tantas muertes en su arte, tanta iconografía del mal se le hacía carne de la peor manera. Susie, Nick y Earl, su otro hijo, han llevado desde entonces una vida de entereza  despojados de victimismos y con el amor como escudo. Todo Skeleton Tree redime fantasmas. El hombre triste estaba de duelo finalmente. Hay belleza en las flores en la basura, hay delicadeza en la muerte, en todo hay poesía. Vayan a ver a Nick Cave en octubre y verán que no miento.
 

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