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Babasónicos: La caída de la careta del lenguaje

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Los dos últimos meses nos transformaron en ávidos testigos del lanzamiento dosificado de Discutible, el nuevo disco de Babasónicos. La experiencia comenzó con la pregunta, que motivó opiniones y memes en torno al perfil estético elegido por la banda para este período. Luego fue el turno de Cretino, en formato para celulares, donde Dargelos la rockea desde el interior del baño. Por fin, Bestia Pequeña, que da prueba del eclecticismo que nos espera. No es secreto, las décadas transcurridas sobre el escenario los hicieron dúctiles para varios subgéneros de la música popular contemporánea.
En la actualidad, tal como se encargó de destacar Dargelos, la construcción de la obra embebe cualquiera de sus trabajos, la inmediatez es atravesada por el deseo de trascendencia. En esta oportunidad, la pretensión es tomar distancia de la propuesta uniforme del streaming y de la chatura burguesa que invade las redes.
Si se corre el foco de la intención semiológica, las letras que están compartiendo tienen el tono de una introspección, de una mirada evaluadora, capaz de reconocerse en este momento histórico pero sin ser obsecuente ni permisiva.
Es casi un lugar común preguntarse si están o no reflexionando sobre el rock/pop, sin dudas es así. Es inevitable, este milenio está refiriendo el agotamiento de las narrativas del siglo XX pero no ofrece demasiadas alternativas ni desafíos y eso plantea incertidumbre.
Relata Dargelos que quienes tuvieron tiempo libre para consumir música en los 90 vuelven hoy a verlos con sus hijos, la frase no muere en el vínculo del frontman con el fan sino que evidencia aquello en lo que nos fue metamorfoseando la sociedad industrial, da cuenta de las horas que gastamos en la oficina, de las obligaciones que imponen los modos de pertenencia del capitalismo, de la restricción del divertimento.
La verborrea, la originalidad oral plagada de modismos que otrora constituyó el signo poético de Babasónicos, en estos avances es desplazada por la hondura de los interrogantes: ¿Quién está dispuesto a matar? ¿Quién está dispuesto a morir?, tan expresos como trágicos. En este marco, Impuesto de fe y Repuesto de fe, predecesores de Discutible, bien podrían ser ejercicios revisionistas de una etapa cerrada.
El trip de Babasónicos los llevó de Lanús a México, de Los Ángeles a Buenos Aires, en ese viaje construyeron una visión de la periferia hispanoparlante no exenta de ironía. Escuchar Dopádromo o Jessico son incluso exploraciones etnográficas que desnudan a una generación en sus lujos y sus vulgaridades. Es por eso que cada regreso a estudios es esperado con ansias por amantes y por detractores.
La careta del lenguaje, a la que Dargelos alude, es la que intenta identificar a Babasónicos con palabras tan viejas y clásicas como: modernos, cuando en verdad nunca fueron tipificables.

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