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Música, tecnología y consumo cultural a 40 años del lanzamiento del Walkman

El 1 de julio de 1979 Sony lanzó al mercado el TPS-L2, el primer modelo comercializado de Walkman. Se cumplen 40 años de este dispositivo que se convirtió en el primero que podía ser transportado con facilidad, transformando radicalmente la forma de escuchar música. A continuación, una breve reflexión acerca de la vinculación entre música, tecnología y consumo cultural.

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¿Cuál es la relevancia del Walkman en el siglo XXI? Es imposible pensar el desarrollo de las principales plataformas digitales que hoy monopolizan el mercado (YouTube, Spotify, iTunes, etc.) sin considerar los cambios que el Walkman trajo aparejado. En ese sentido, ¿puede el Walkman ayudarnos a entender los medios de comunicación y las prácticas culturales de hoy? Para ello, es preciso analizar críticamente cómo y por qué la cultura está imbricada con los medios y dispositivos en la actualidad; es decir, de qué manera las personas (y, particularmente, los jóvenes) interpretan los acontecimientos que ocurren a su alrededor, le dan sentido al mundo en el que viven a partir de la escucha de música a través de los dispositivos portátiles. El puntapié inicial, pues, lo dio el Walkman hace 40 años.

El futuro llegó hace rato
La dinámica social relacionada con el Walkman comprende ciertas dimensiones básicas e interrelacionadas que identificaron a los jóvenes de los años ’80 y que, a partir de allí, se fue modificando a medida que la tecnología avanzaba hacia la era digital: representación, identidad, producción y consumo.
De acuerdo con algunos autores, la cultura de masas de fines del siglo XX puede abordarse como un conjunto de prácticas integradas en formas de producción y de consumo específicas. El Walkman, como dispositivo tecnológico rupturista, ha creado una nueva forma para que las personas accedan a la música que les gusta: por primera vez, pueden llevarla con ellos adonde sea y consumirla de forma absolutamente individual a través del uso de auriculares.
De tal manera, el Walkman sirvió como mediación fundamental para los jóvenes ya que amplió el acceso a la escucha de la música de moda. Atrás habían quedado aquellos años en que la única forma de acceder a las bandas de rock más populares implicaba un ritual colectivo alrededor de un tocadiscos, lo cual suponía una serie de dificultades que iban desde la escasez de discos en circulación hasta el permiso de los padres para el uso de los dispositivos (que tampoco abundaban en los hogares de clase media y trabajadora).
A partir de entonces, el Walkman les permitió a los jóvenes sortear estos escollos que, por su parte, condujeron a formas más individuales de consumo, permitiendo que la vinculación con la música y su apropiación adquiriera formas particulares de subjetivación y construcción de las identidades.

And her Walkman started to melt
El acelerado ritmo de la tecnología, empujado por el desarrollo de la globalización de cara al siglo XXI, nos introdujo vertiginosamente en las plataformas y estaciones de radio digital, y masificó una gran cantidad de reproductores de música asequibles y avanzados que modificaron los patrones de consumo. Sin dudas, las prácticas culturales inauguradas con la irrupción del Walkman revelan continuidades y cambios en relación con los dispositivos móviles modernos basados ​​en la Internet: la posibilidad de profundizar el consumo privado por parte de los individuos a partir de la conformación de playlists personalizadas, que flexibilizan la lógica de las obras musicales y ponen de manifiesto los cambios en la forma en que los jóvenes construyen sus identidades a partir de la escucha.
La digitalización permitió, entonces, una creciente integración de las sensibilidades a través de un circuito ampliado de la imaginación en el que se cruzan letras, sonidos e imágenes en dispositivos de uso cada vez más disponibles para una parte de los jóvenes. El acceso a la música de los artistas favoritos se amplió como nunca antes y, como fue mencionado al comienzo, es imposible pensar este recorrido -que lleva ya al menos 40 años- sin considerar la importancia del Walkman como dispositivo cultural disruptivo, que allanó el camino a las nuevas tecnologías digitales, y que produjo transformaciones profundas en las formas en que las personas (fundamentalmente, los jóvenes) se vincularon con la música.

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