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Revisitando los orígenes del rock y sus significados – Parte 1

Sintetizamos algunas ideas con respecto al significado que tuvo el rock en sus primeros tiempos y al contexto histórico particular que ha favorecido su surgimiento y que…

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Sintetizamos algunas ideas con respecto al significado que tuvo el rock en sus primeros tiempos y al contexto histórico particular que ha favorecido su surgimiento y que, a su vez, le ha permitido sentar las bases para un desarrollo posterior como manifestación cultural. 
El surgimiento de un fenómeno novedoso en la música popular
El fallecimiento de Chuck Berry, quien fuera considerado por muchos periodistas y rockeros de viejo cuño como el padre «negro» del rock, pareciera ser un buen motivo para reflexionar acerca de los orígenes y significados de la cultura rock en general, y del rock ‘n roll en particular. Cuantiosas son las referencias y abordajes del rock como un género musical juvenil que reviste determinadas características, las cuales lo dotaron de un desarrollo dinámico y fluctuante que le permitió instalarse en la industria cultural –con distintos momentos y grados de consagración– hasta nuestros días. Sin embargo, no abundan los análisis que abordan el rock desde perspectivas que enfatizan en los procesos sociales y culturales, dinámicos, en detrimento de los rasgos estilísticos y estético musicales, estáticos. 
Algunas consideraciones sobre los significados del rock
En primer lugar, resulta conveniente definir de qué hablamos cuando hablamos de rock. Rock es un término instantáneamente evocador al tiempo que es impreciso hasta la frustración. Rock puede significar la rebelión en forma de música: las guitarras estridentes, el sonido agresivo de la batería, un frontman ensayando poses que muchos fans intentarán imitar entre entonaciones erráticas y actitudes revoltosas. Pero el rock también ha simbolizado mucho más que un estilo determinado de interpretación musical. Este sonido se ha aplicado a sonidos y artistas muy diversos, entre los que se incluyen el blues country, Bob Dylan, el sonido Motown, Otis Redding, Kraftwerk, y la lista se torna interminable. Todos ellos han sido catalogados bajo el rótulo «rock» en un momento u otro, aunque puedan igualmente ser englobados bajo el epígrafe contrario. El hecho de que varios artistas y sonidos tan eclécticos como distintos entre sí puedan agruparse con el título «rock», no se debe a que comparten una misma esencia musical ajena al tiempo, sino que, por el contrario, contextos históricos específicos, audiencias, discursos críticos y prácticas industriales han operado conjuntamente para modelar una percepción particular de esta o aquella banda, de este o aquel estilo; una percepción que los une en su pertenencia al «rock».
No obstante, ningún estilo o artista recibe gratuita y automáticamente la filiación, y ello se debe a que la cultura rock también ha venido definida, históricamente, por sus singulares procesos de exclusión. La idea del «rock» comporta un rechazo de aquellos aspectos de la música de distribución masiva que son considerados blandos, triviales y complacientes. Podríamos decir mal y pronto, un rechazo del «pop» berreta, carente de valor alguno, orientado exclusivamente a maximizar la rentabilidad. Las bandas, los estilos, los géneros que merecen ser considerados «rock» son percibidos como serios, relevantes, legítimos. Las diversas concepciones se bifurcan y problematizan más aun si consideramos las interpretaciones diferentes que de los significados del término «rock» se han hecho en diferentes comunidades y contextos, a la luz de los cambios que dichos significados han evidenciado durante las últimas cuatro décadas. Pero en este caso nos ocuparemos, en rigor, de los orígenes. 
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Estado de Bienestar, conservadurismo social y segmentación de la cultura de masas
Muchos autores sostienen que el rock ‘n roll fue uno de los primeros géneros musicales que logró hacer mella en un grupo etario, que dio a los adolescentes un sentido de pertenencia en tantos «jóvenes» que buscaban reformular y contestar los valores y pautas sociales tradicionales que los identificaban con sus padres. La cultura de masas, que se desarrolló durante el siglo XX, se vio atravesada por la segmentación de los consumidores en clave de edad, una gran novedad que muy pronto se convertiría en la pauta viable para fraccionar las tendencias generales de la música blanca a finales de los ‘40 y en los ‘50. De tal modo es que se vincula el rock ‘n roll con la aparición de la cultura adolescente de los primeros baby boomers –niños nacidos en la «explosión demográfica» de posguerra entre 1946 y 1964–  que lograron acceder, durante su adolescencia, a ciertos privilegios y comodidades que resultaron del despegue económico y de las políticas de bienestar promovidas por el Estado norteamericano. Esa generación tuvo oportunidades que no habían tenido ni sus abuelos ni sus padres: Los jóvenes no sólo tenían sus necesidades primarias satisfechas, sino que gozaron de altos niveles de ingresos y de inmejorables estándares de vida. Las clases trabajadoras y los sectores medios vieron expandirse su capacidad de consumo, a la vez que lograron acceder a la escolarización y los sistemas de salud.
Todos estos factores permitieron a los jóvenes acceder a un consumo preferencial de discos y demás señas culturales, que reforzaba su identidad como jóvenes y los diferenciaba de los adultos. Sin embargo, no todo el panorama se presentaba ideal: Estos jóvenes transitaron su adolescencia dentro de una sociedad estadounidense fuertemente conservadora, estructurada a partir de pautas tradicionales, racistas y religiosas. Si a ello le sumamos, por un lado, la histeria y la paranoia transmitida por los cada vez más influyentes medios de comunicación ante el “inminente” ataque nuclear soviético; y por otro, la persecución y censura de la disidencia que significó el macartismo, contra posibles infiltraciones ideológicas de izquierda, es posible interpretar mejor el motivo por el cual el rock ‘n roll era concebido como fuente recurrente de preocupación para las generaciones mayores. Ni el Estado ni la sociedad recibieron bien al fenómeno del rock ’n roll, asociado a la delincuencia y rebeldía juveniles. 
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Referencias bibliográficas

  • Hobsbawm, Eric (1994); Historia del siglo XX; Buenos Aires; Crítica.
  • Keightley, Keir (2001); “Reconsidering rock” en Frith, Straw & Street (Ed.); The Cambridge Companion to Pop and Rock; cap. 5; Cambridge University Press.

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