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Lecturas Obligadas

El día que John conoció a Yoko

Un día después de la inauguración de su exposición Unfinished Paintings And Objects, la artista japonesa Yoko Ono conoció a John Lennon. Fue un 7 de noviembre de 1966.

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La exposición se celebraba en la Indica Gallery, en el sótano de la librería homónima en Mason’s Yard, en la ciudad de Londres. Los dueños eran John Dunbar, Peter Asher and Barry Miles, y en sus primeros años, estuvo patrocinada por Paul McCartney.

John Lennon había estado visitando galerías durante unos días libres, donde también asistió a algunas exposiciones de artistas desconocidos o underground. Había escuchado hablar de una artista increíble que estaba exponiendo, algo sobre gente en bolsas negras, manzanas y escaleras, y que iba a ser todo un acontecimiento. Así que decidió ir a la pre-inauguración la noche previa a la apertura.
Entró sin saber quién era ella. Había un par de estudiantes de arte que habían estado ayudando, andaban por ahí en la galería, y John se quedó asombrado. Lennon era de la opinión de que no había que tener mucho conocimiento sobre vanguardia, y personalmente se sintió cautivado inmediatamente. Una de las obras más llamativas era la de una manzana: la fruta fresca sobre un soporte y había que pagar 200 libras para verla descomponerse, lo que sería a dinero de hoy, unas 3000 libras esterlinas.

Sin embargo había otra pieza que realmente lo conquistó: una escalera que conducía a una pintura que colgaba en el techo. Parecía un lienzo con una cadena con una lupa colgando al final. John subió la escalera, miró a través de la lupa y en letras muy chiquititas se leía ‘yes’ (si). Fue algo muy bueno y positivo para él, quien admitió sentirse aliviado porque el mensaje no era negativo, no decía ‘no’, u ‘odio’ o cualquier otra palabra con alguna mala connotación; decía ‘sí’, el mensaje positivo más claro y real del mundo.

John Dunbar los presentó. John no sabía quién era ella, y ella no sabía quién era él. Cuando Yoko se acercó a John le trajo una tarjeta en la que ponía “respirá”. El resto de la historia ya la conocemos.