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Billie Eillish: la princesa que no necesita corona

La artista utiliza su música para hablarle sin filtro a las nuevas generaciones sobre temas reales como la depresión.

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“You should see me in a crown”, o deberías verme con una corona,  dice uno de los hits del Billie Eillish, el ángel centenniall cuyo nombre puede ser para cualquier género. “Billie” es una chica de 17 años que se viste con ropa holgada porque según ella “no quiere ser juzgada por su forma física sino por su música”.
Rara vez usa maquillaje, y su actitud desafiante y depresiva representa la realidad angustiosa de esta generación ante temas como la relación con la muerte, le sexualización de cada sector de nuestra psiquis y los amores y amistades que se rompen. Así Billie Eillish es la promesa del pop alternativo de esta década, con una propuesta que mezcla una voz angelical, letras que podrían ser tachadas de ‘niña pshycho pero que en realidad no mata ni a una mosca’, con melodías lúgubres y potentes.

Nacida en Los Ángeles, California, en 2001, desde chica se inclinó hacia la música, y la producción y escritura de sus propios temas. Su primer single “Ocean Eyes” alcanzó un éxito avasallante en la plataforma SoundCloud, que marcó el inicio de su carrera artística de una forma abrupta dado que ese track llegó a más de dos millones de reproducciones. Un dato curioso es que su hermano es quien produce sus obras y se ha convertido en uno de las artistas con más reproducciones en Spotify.
Hay quienes la acusan de banalizar la depresión y los temas de salud mental que ella misma sufre, o de darle un espesor estético pudiendo aquello generar una influencia negativa en sus fans. Como por ejemplo en la canción ¨Xanny¨, cuando hace referencia al ansiolítico ¨Xannax¨ que toman ciertos artistas de la industria musical. Son embargo según ella hablar de salud mental es dar un paso adelante con el objetivo de naturalizar un del que no suele hablarse y ayudar a las generaciones actuales.
Lo cierto es que mala influencia o no, en el plano musical es tan sobresaliente como única.