¿Porqué amamos a los Sex Pistols?
Marcelo Lamela | may 31, 2012 | Comentarios 1
Repasando brevemente la historia de un momento fundamental y fundacional en la historia del rock como género predominante de la cultura moderna y ante la disyuntiva de elegir solamente a una agrupación que represente al movimiento punk surgido a mediados de los setenta, se presentaron ante mí varios ejemplos a seleccionar como banda insignia de aquella explosión que llegó con el espíritu contestatario a cuestas para responder, con histeria y frenetismo, frente a la pasividad y el letargo generados, en distinta medida, por la marea Beatle, el surgimiento de los Stones y la primavera del amor hippie. Surgieron nombres de inmediato para incorporar en esta terna revolucionaria musical con una problemática cotidiana y latente, mientras las luminarias artísticas miraban hacia otro horizonte, con la incipiente aparición de los grupos de rock progresivo y el fenómeno Pink Floyd dando sus primeros pasos. De esa selección mental aparecen, sin miramientos, tres bandas: Sex Pistols, The Ramones y The Clash.
Para llegar al punto que nos convoca en esta ocasión, situándonos entre 1976 y 1977, alegaré que The Ramones, al otro lado del océano, quedaría para siempre identificado como la contra-cultura, imponiendo nuevas formas de vestir, hablar y de vincularse en sociedad pero que, por aquel entonces, recién se encontraban con su primer LP homónimo bajo el brazo. The Clash todavía estaba en formación creativa para dar a luz a “London Calling”, utilizando como coctel de inspiración a la que resulta por descarte: Sex Pistols.
La banda liderada por Johnny Rotten (o John Lydon, como gusten) y Sid Vicious destaca por sobre las demás por alzar las banderas necesarias del punk, con una velocidad asombrosa, que les impidió vanagloriarse de los lauros obtenidos (el mundo esperaba por ellos).
Ideados por Malcom McLaren (un personaje que anticipó el negocio de la música a su época, dotándolos de la estética adecuada) y con una estirpe generada a través de desazón, rebeldía y una buena dosis de locura, los Pistols bien pueden ser los artífices más influyentes que haya dado el punk en toda su historia. No es el objetivo descartar o empañar lo terriblemente importantes que han sido en esta historia las dos bandas antes nombradas, sólo se trata de reconocer a los predecesores del gigante.
Ciertos fundamentos de la cultura que no se esfumó con el paso del tiempo, pueden observarse a lo largo de la breve carrera de los londinenses, empezando por hacerle honor a cierto precepto que reza el “vive rápido, muere joven”, el cual cumplieron a la perfección, con un disco de estudio y la muerte de su guitarrista, una oda a la autodestrucción.
Luego de esta introducción, el porqué de la pregunta que encabeza estas palabras: ¿Por qué amamos a los Sex Pistols?
1. Porque fueron participes necesarios de eso que llamamos “hágalo usted mismo”: no importaba sonar bien, no interesaban demasiado los tempos ni las ejecuciones, la intención era tomar un instrumento y expresarse, cosa que cualquiera, vos y yo, deseamos en algún momento. Ni hablar de si eso resulta perfectamente efectivo.
2. Porque Rotten, haciéndose cargo de sus limitaciones, utilizo esto a su favor y en una de sus primeras presentaciones apareció con una remera que rezaba “I hate Pink Floyd”, mostrando su enojo contra Waters, Gilmour y demás, como a todos nos pasó alguna vez, frente a un compañero ejemplar, denotando nuestra admiración reprimida y nuestras miserias en un mismo acto.
3. Porque se encargaron de escupirle el asado a la realeza británica, con declaraciones de principios como “Anarchy In The UK” o “God Save The Queen”, y más, al rentar un barco privado para tocar sobre el Támesis luego de la hondonada de prohibiciones y censuras que ostentaban, vulnerando las reglas y desafiando lo establecido hasta el extremo, otro punto a favor, materializando lo que todos quisimos (o queremos) realizar alguna vez.
4. Porque “Never Mind The Bollocks…” es una obra de arte cubierta de barro, expresando histeria, enojo, bronca, tristeza y un dejo de encanto que lo convierte en registro maravilloso, de lo mejor de la historia; e incluso, por el retiro prematuro, que agiganta la figura.
5. Porque la autodestrucción, encabezada por Sid (y maximizada por el misterio del asesinato de Nancy) cierra el circulo perfecto, de la nada hacia el todo y la implosión final encierra la metáfora real del fin del sueño.
6. Porque quedaron en la historia y quedarán por muchas décadas más, por explicitar los deseos, las angustias, la impotencia y la furia interior de una generación regida por el No Future que suele repetirse como la historia misma.
Por lo narrado y por otras muchas razones que en estos momentos escapan de mi cabeza (y me llevan a gritar como en final de E.M.I.) son el resumen perfecto de ese estallido y por eso los amamos, por la representación, por el triunfalismo efímero, por darnos voz y porque mientras se sigan repitiendo situaciones de opresión, falta de oportunidades, pasividad, orden establecido y otros factores en nuestras sociedades occidentales, un chico escribirá en su banco de escuela o en una pared “Sex Pistols” y activará, una vez más, esas ganas irrefrenables de disparar contra lo que nos hace mal.
Texto: Sergio Noguera.
Categotia: Artistas
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Estimado Sergio:
Me gusto tu articulo.
Mi unica critica es que en un parrafo dice “con un disco de estudio y la muerte de su guitarrista”.
Desconozco si es a drede o un error de redaccion , pero quien murio fue su bajista.
En lo demas coincido en todo.
Saludos
Matias