La Luz de George

George Harrison jamás se fue. La película de Martin Scorsese Living In The Material World lo muestra tal cual era: HUMANO. Y en ella – y festejando el lanzamiento en DVD + BLURAY + ÁLBUM CD de tracks en versiones inéditas -, se nos recuerda a un músico excepcional, jugado y definitivo, además de un ser imperfecto, como debe ser.
Permítanme dejarles un breve pensamiento escrito desde hace siempre, de lo que me provoca este Artista Patrimonio de la Humanidad, mientras nos preparamos para disfrutar una vez más, del talento de GEORGE.

En general, admiro y respeto a las personas con alma. Pasión. Corazón caliente.

A los talentosos. Que comparten su talento felizmente.

A los que aprenden de los mejores y aplican sin envidiar.

A los que emparejan hacia arriba.

A los que enfrentan a la muerte con valor.

A los que buscan algo nuevo, sin joder a otros.

A los que se ríen de los que se la creen. Irónicos.

A los que no posan.

…Dignidad.

George fue todo eso que admiro y respeto y que está tan lejos de los cánones actuales, tanto para el arte, como para el vivir diario. Seas creyente, o no.

No era un santo, ni era perfecto. Era humano, más que obvio decirlo.

Y el mensaje habitual implícito en su música era el de la fuerza interna que todos tenemos, y que solo tenemos que encontrar. Un mensaje pegado en melodías generalmente inmaculadas. Un músico de esos que te llegan.

Al alma.

…Luz.

Marce Lamela

Categotia: Artistas

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