Carlos y Andrea, Rock a primera vista
Marcelo Lamela | abr 20, 2012 | Comentarios 0

Una chica se levanta, desayuna y se va a trabajar.
Llega al trabajo, prende la computadora, se conecta en diversas redes sociales y piensa que el resto del día va a seguir su curso y que va a ser un día como cualquier otro.
Eso funciona así para la mayoría de la gente, pero yo no soy la mayoría de la gente.
“Una chica” soy yo. Y la historia que estoy a punto de contarles, es la prueba fehaciente de que nunca hay que dejar de soñar con imposibles.
Yo tengo más cuentas en redes sociales, que letras en mi nombre y apellido.
Tengo un mail por servidor, registros en foros, un blog, un flickr, un facebook, un tumblr y 2 twitters.
Soy muy curiosa, por eso me gusta estar metida en las redes, y si sabés usarlas oportunamente, podés llegar a lugares supuestamente inaccesibles.
Para lograrlo es necesario invertir un poco de tiempo, prestar atención, confiar en tus instintos, ser curioso y es fundamental no tener vergüenza, ser atrevido y lanzado, pero siempre con respeto.
Ayer a la tarde leí en el Twitter oficial de Day Tripper, que Carl Barat iba a estar en el estudio de la Rock & Pop, y de manera instintiva me salió responder a ese tweet, como una expresión de deseo, que sería buenísimo ir a cubrirlo para el sitio.
Nunca, ni en un millón de años, hubiera pensado que me iban a contestar diciéndome que me esperaban en el estudio para presenciar la entrevista de Juan Di Natale con nuestro adorado Carl en vivo.
El resto aún es un poco borroso en mi mente.
Tenía que ir a hacer un trámite, llamé para posponerlo. Agarré mi cámara de fotos y me tomé un taxi con destino a la radio.
Cuando llegué al hall de la radio, estaban pasando imágenes de Londres en la previa del partido del Chelsea vs. Barcelona. Todo parecía ser perfecto.
Llega el momento tan esperado. A las 15.45 p.m, avisan al aire que Carl está a 5 cuadras de la emisora y yo me empiezo a preparar mentalmente para todo lo que está por venir, como cuando uno cocina a fuego lento y va disfrutando paso a paso de los olores, los sabores y de la preparación.
Momento del chequeo mental. ¿Cámara? En la cartera. ¿Celular? En silencio. ¿Estoy lista? Nunca se puede estar lo suficientemente listo. Ok, sigamos.
Llega Carl con sus pantalones chupines negros, su campera de cuero, su belleza etérea y sus gafas de rockstar y confieso que me empieza a cambiar un poquito el ritmo de la respiración.
Entra la comitiva Barat y al ratito me invitan a pasar a ver la entrevista.
Para que se den una idea, estaba igual de cerca del ex Libertine como cuando vas a tomar un café con alguien y te separa una mesa de distancia.
Me sorprendió la elegancia y la sencillez de Barat en el estudio. Mucha predisposición para contestar las preguntas, Juan Di Natale lo supo llevar por distintos terrenos abarcando su comienzo en la música, su carrera solista, el show que iba a dar en Niceto y nos dimos el lujo de escuchar Music When The Lights Go Out y So Long, My Lover en versión acústica.
No me pregunten como hice para mantener mi profesionalismo y no desmayarme mientras el elegantísimo inglés cantaba para unos pocos privilegiados. Quisiera decir que en algún momento intercambiamos miradas, pero eso se debe a que yo estaba enfrente suyo e interfería en su campo visual.
Fueron 15 minutos mágicos y luego terminó el programa.
Salí de la radio y había un grupo de 10 chicos esperándolo a Carl para saludarlo y que les firme discos, prendas de vestir y antebrazos.
No podía ser menos y lo esperé yo también. Salió y tuvo la gentileza de saludar personalmente a cada uno de nosotros con un beso en la mejilla, siempre sonriendo, preguntándonos los nombres y todas las chicas morían de amor.
Cuando fue mi turno, me saqué la foto de rigor, le pedí que me firme y me tomé el atrevimiento de preguntarle qué pensaba de la costumbre argentina de darse besos en la mejilla, y me dijo que le encantaba. Le gustaba abrazarnos cuando se sacaba las fotos y era evidente que yo no pensaba poner resistencia.
Firmaba la mayoría de los autógrafos como CARLOS y eso me pareció muy adorable.
Llegó el momento de la despedida y así como nos iluminó con su presencia y sus ojos claros, se fue con su comitiva a prepararse para el show de esa noche.
Agradezco la gentileza de la producción de Day Tripper, porque me dejaron pasar al estudio en donde tuve una vista privilegiada del entourage de Carl, me dieron la libertad de sacar la cantidad de fotos que quisiera y pude tenerlo a escasos centímetros de mi campo visual.
Cuando me vuelvan a llamar la atención por dedicarle tanto tiempo a las redes sociales, contaré esta historia, voy a sonreír y les voy a decir que Carl Barat les manda un fuerte abrazo.
Texto: Andrea Cukier
Categotia: Noticias
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