Mic Christopher: una historia fugaz
Leticia Abramec | oct 14, 2011 | Comentarios 0
Él quería ser Elvis Presley, era un pequeño ambicioso con aires de soul, con rock y algunos condimentos que decoraban su personalidad oscura y extrovertida. Aunque nació en un Bronx setentista, Christopher tiene sangre irlandesa y se le nota. Tan rota su voz, nos quedará por saber qué quiere explicar el rasgado tenor de sus cuerdas vocales.
Mic Christopher empezó con su banda The Mary Janes en 1990 y tal vez podamos considerarla un rejunte de artistas, una unión amistosa y con tal química que terminó logrando lanzar el disco Bored of Their Laughing y firmando un contrato editorial con Warner Chapell Music Inc.
La de Mic Christopher es la no-historia, las fugaces ganas de ser y no tener tiempo para llegar. Con ciertas influencias de Neil Young, Christopher se lamenta con su guitarra y con su voz áspera y llena de bares de mala muerte, de callejeras sonatas junto a Glen Hansard. Este músico de pasaje breve por el mundo y el líder vocal de The Frames tuvieron varios momentos de aquello que denominamos zapadas. Fue en un tour de The Frames en Dublin que Mic Christopher y Glenn se animaron a versionar el ya de por sí melancólico Suspicious Minds de Elvis Presley.
Mic no hizo mucho más después de la edición conjunta con los Mary Janes, en 2002 lanzó un disco llamado Skylarkin’. Con una gráfica de tapa más que tierna, casi infantil y sepia como la melancolía que lo estaba arrastrando, hace contraste con cada uno de los temas que cruzan nuevamente a un Neil Young con un áspero Noel Gallagher… y sí, afirmamos que no hubo tanta huella de personalidad en el disco. Mic Christopher pasó de largo. Su última creación, y única como solista, antes de morir fue este disco. Dicen que no llegó a terminarlo y dejó instrucciones para que su equipo lo hiciera.
La historia de Mic ha sido efímera, pero cuando uno se hace amigos, cuando la huella la deja en lo vida más allá del éxito, suceden cosas como que Glenn Hansard le haya dedicado cada uno de sus álbumes además de su propia versión de Heyday (el corte más popular de su disco). El artista Damien Rice también le dedicó su disco O a Mic.
El popular artista argentino Indio Solari pudo reflejar una imagen áspera en un tema de Los Redonditos de Ricota y es “hay caballos que mueren potros sin galopar”. Christopher fue uno de ellos. No le quedaron calles por vagabundear, no le faltaron copas ni zapadas de las divertidas. Pero se quedó sin rutas, sin giras, sin renacer.
Txt: Leticia Abramec
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